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Este proyecto tuvo lugar en el colegio Zola de Villafranca durante la feria STEM+A (Science, Technology, Engineering, Mathematics and Arts) (Ciencia, Tecnología, Ingeniería, Matemáticas y Arte) y en colaboración con el programa beZola. La feria estaba enfocada a concienciar a alumnos y familias del problema que generan los residuos para que puedan actuar en consecuencia y reducir el impacto que producen en el medio ambiente.

Elegimos por tanto el plástico para nuestro proyecto, como material no biodegradable, con el objetivo de hacer una llamada de atención hacia el uso descontrolado, excesivo e irresponsable que hacemos de ciertos materiales y que están generando una cantidad inmensa de residuos en el planeta. Desde Kasamakura estamos convencidos de que un cambio de actitud en este sentido es imprescindible y  es también posible. Para que esto suceda y cambiemos nuestros hábitos de consumo creemos que un buen punto de partida sería involucrar a los jóvenes y a las familias e invitarlos a reflexionar sobre cómo utilizamos estos objetos y materiales de usar y tirar.

De esta forma se planteó una instalación como intervención artística que provocara un impacto en el espectador concentrando gran cantidad de envases y objetos de plástico de los que usamos y tiramos cada día. La idea era hacer un mar de plásticos que pudieras ver desde abajo para recrear las acumulaciones de este material que aparecen en los océanos. Con ayuda del personal de mantenimiento del colegio se reutilizó una red, también de plástico, que montaron bajo el techo de la zona cubierta del patio y de la que se colgarían los plásticos. La actividad se llevó a cabo en directo, el mismo día de la feria, y pudieron participar todos los miembros de la comunidad Zola que asistieron al evento. Los alumnos y alumnas de yde la ESO organizaron la recogida del material que se recolectó de sus propias casas, del comedor y de diversos espacios del colegio y después de limpiar todos los envases los clasificaron y los prepararon para usarlos en la instalación. Fueron ellos los que se encargaron de la actividad y fueron montando en la red todos los elementos recogidos.

Fue muy interesante observar cómo la propia acción de limpiar, clasificar y colgar los plásticos y envases producía un impacto directo en los alumnos. En el mismo proceso de construir el mar de plásticos empezaron a ser conscientes de la cantidad tan impresionante de estos objetos que generamos. Les producía un cierto desasosiego, casi instintivo, tanto manejar los objetos como verlos ahí colgados. Había tanto material que no tuvimos tiempo de colocar todo en las casi dos horas que duró la intervención. Y esto es sólo parte de lo que se produce en el entorno de una escuela en tan sólo un par de días. No es difícil sentirse abrumado al empezar a imaginar lo que puede producirse en un año y no digamos a nivel mundial.

No buscamos condenar el uso del plástico como material, pues existen muchas aplicaciones en las que funciona mejor que otros materiales. Basta mirar a nuestro alrededor para ver la cantidad de cosas de plástico que funcionan y están con nosotros en perfecto estado durante años. Queremos centrarnos en los plásticos de vida corta, los que usamos y tiramos en seguida; y por extensión pararnos a pensar sobre la cantidad de objetos y materiales que compramos, utilizamos y descartamos en un periodo muy corto de tiempo.

Hoy en día todos habremos oído hablar de las tres “Rs” en sostenibilidad ambiental: Reducir la cantidad de desperdicios y de objetos que consumimos, Reutilizar los objetos que aún tengan algún uso y Reciclar todo lo que podamos. Hay quienes ya añaden la cuarta R de Respetar nuestro entorno. Hay una quinta R que en nuestra opinión comienza a ser ya la más importante de todas y que nos parece esencial para empezar a cambiar algo, es la R de Rechazar: No lo aceptes, no lo compres. Es de esta forma como empezamos el cambio de actitud que queremos contagiar con este tipo de proyectos.

Hay muchos artistas con propuestas muy interesantes trabajando con este tipo de materiales que persiguen objetivos similares al que nosotros buscábamos en este proyecto. Os animamos a conocer al colectivo Project Vortex que reúne a artistas de distintas disciplinas enfocados en este problema de la contaminación de plásticos.

A nosotros la inspiración para esta instalación nos vino de la artista Tan Zi Xi y de su obra Plastic Ocean (Un Océano de Plástico) expuesta en el Museo de Arte de Singapur en 2016. En esta obra utilizó 20.000 unidades de envases y objetos de plástico de usar y tirar.

Si te interesa este complejo asunto de los residuos plásticos puedes ver la charla en TED del capitán Charles Moore y después ver lo que hace desde Algalita. Os animamos también a echar un vistazo a lo que están haciendo en The Ocean Clean Up para limpiar la Gran Mancha de Basura del Pacífico (Great Pacific Garbage Patch) en este video y luego complementarlo con la charla de Mike Biddle, o el Hombre Basura como es llamado en el mundo del plástico, que ha desarrollado un innovador método para reciclar plásticos. Por último os dejamos el libro Un Mar de Plásticos que contiene imágenes y datos impactantes sobre como los océanos se ven afectados por estos objetos.

 

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